En este Mundial pasan cosas raras
En los pasillos de la FIFA se expanden rumores que inquietan. Dicen que se ven, por las noches, hombres corriendo con guardapolvos blancos, caras de preocupación y muestras de sangre en sospechosos tubitos de vidrio. Dicen, también, que son científicos abocados a la misión de descubrir posibles irregularidades en la genética de varios de los jugadores que disputan el Mundial de Alemania 2006.
Todo comenzó cuando un desprevenido Joseph Blatter se sentó en el confortable sillón con tapizado cuadrillé del living de su casa y, mientras se tomaba un té con leche con tortas fritas, prendió el televisor y sintonizó Japón-Australia. Ahí notó que el japonés que recorría la banda izquierda, tenía algo fuera de lo normal. Era negro y respondía al nombre de Alex –cosa extraña, convengamos, para un japonés-. Es evidente, pensó el mandamás, que en este Mundial pasan cosas raras.
Hasta ese momento, fue sólo una insinuación. Simplemente atinó a incorporarse y manotear el teléfono, aunque no llegó a marcar ningún número. Pero siguió mirando, atónito, el televisor y todo empeoró. En Canal 9 –mientras Martín Liberman eludía los insultos de los hinchas argentinos cual Tevez elude piernas rivales- comenzaron a repasar las formaciones del resto de los equipos. Negros en Alemania y en Japón, rubios en Angola (Figueiredo)... Y el colmo de los colmos, el lateral izquierdo de España es un “Tanito” que, para peor, nació en Sudamérica y –a diferencia de su padre- posee cierta habilidad con la pelota.
Por eso ordenó la investigación que, hasta ahora, arrojó resultados impresionantes: la selección de Holanda sería, en realidad, un combinado de Antillas, en tanto que los jugadores de Costa de Marfil serían una pandilla de Luxemburgo maquillados con corcho quemado. Argentina es Brasil y Brasil –por lo que hasta ahora se pudo ver- es un rejunte de un partido de solteros contra casados que (con mucha fortuna y la ayuda de un gordito que le apunta al arco con la misma pasión que a los postres) ya logró superar la primera ronda.
Tan sorprendentes fueron estas revelaciones, que en la FIFA ya dudan de todo. De hecho, está en duda que el campeonato sea realmente en Alemania. Esa conclusión fue producto de un estudio un tanto menos científico: nadie se explica cómo, si Alemania es realmente el primer mundo, dejaron entrar en sus fronteras a personajes de dudosa humanidad como Tití Fernández, Yayo, Larry The Clay, el mencionado Liberman o el “Bambino” Veira...
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